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Zapatillas de BTT, suela, agarre y comodidad: todo depende de las necesidades individuales

Las zapatillas de BTT deben ser polivalentes, ya que deben reunir varias características para ofrecer a quien las lleva lo que necesita. Una buena zapatilla de BTT debe garantizar una buena transmisión de la fuerza con el menor peso posible, ser cómoda de llevar y fácil de manejar. ¡Hasta aquí, todo bien! Sin embargo, estas características solo se encuentran en los distintos modelos de zapatillas del mercado como compromisos ponderados. Y es que, cuanto más rígida es la suela, mejor es la transmisión de la fuerza, pero peor es también la facilidad de rodadura y la comodidad al caminar. Cuanto mejor sea la plantilla y cuanto más gruesa y blanda sea la suela, más cómoda resultará de llevar en todas las situaciones. Sin embargo, esto afecta ligeramente a la transmisión de la fuerza y la zapatilla se vuelve bastante más pesada, lo que puede suponer desventajas en el ámbito de la competición. Un peso especialmente reducido o un manejo muy sencillo pueden conseguirse a costa de un ajuste seguro y firme. Por eso no puede existir una «zapatilla ideal de bicicleta de montaña» para todos los ciclistas y todas las ocasiones. No obstante, dependiendo del uso previsto, existen tipos de zapatillas que, gracias a la combinación de sus características, se adaptan de forma óptima a tus necesidades individuales como ciclista de montaña.

Zapatillas de ruta o modelos de freeride: ¡elige tus zapatillas de MTB según el uso!

Para facilitarte la elección entre la amplia variedad de la oferta, las zapatillas de MTB se clasifican según su uso, en función de la combinación de sus características. La oferta de zapatillas de bicicleta de montaña abarca desde las de travesía, pasando por las de competición, all-mountain o freeride, hasta las zapatillas de invierno forradas para MTB. Las zapatillas de travesía deben ofrecer comodidad y seguridad al pisar en los tramos en los que, a menudo, es inevitable tener que empujar la bicicleta. Por ello, la suela y el dibujo no son demasiado duros y ofrecen un buen rodamiento. Cuanto más agarre se necesite en el terreno, más marcado deberá ser el dibujo. Por el contrario, una zapatilla de competición cuenta con una suela relativamente rígida y es más ligera. Esto garantiza una transmisión óptima de la fuerza. En la práctica del freeride, que supone un gran esfuerzo, el tobillo debe contar con suficiente sujeción. Por ello, se recomiendan las zapatillas de caña alta o las que incorporan protección para el tobillo fabricadas con materiales resistentes. Para garantizar un apoyo seguro, la suela y el dibujo son blandos y ofrecen un buen agarre. Las zapatillas de MTB para invierno son zapatillas de ciclismo forradas y mantienen los pies a una temperatura agradable, incluso cuando hace frío fuera.

Zapatillas de bicicleta de montaña con «clip»: ¿cuáles son las ventajas de los sistemas de pedales automáticos?

Las zapatillas de bicicleta de montaña suelen estar diseñadas para utilizarse con sistemas de pedales automáticos. El «clic» no es imprescindible, pero ofrece ventajas. Las zapatillas se enganchan, de forma similar a una fijación de esquí, en el sistema de pedales compatible. De este modo, el pie ya no puede resbalarse. Por un lado, esto garantiza una transmisión de la fuerza de las piernas al pedal con la menor pérdida posible. Por otro lado, se evitan accidentes y, con ello, se reduce considerablemente el riesgo de lesiones. Por eso, los aficionados al ciclismo de montaña valoran las zapatillas con «clic» en todas las disciplinas, desde las relajadas rutas turísticas hasta las agresivas carreras de enduro.